Antes de convertirse en un laboratorio de microelectrónica en Pérez Zeledón, TITANCELL comenzó con la curiosidad de un niño por descubrir cómo funcionaban las cosas. Esta es la historia de cómo una afición terminó convirtiéndose en más de 10.000 reparaciones.
Todo comenzó mucho antes de TITANCELL
Mucho antes de que existiera TITANCELL, ya existía la curiosidad por entender cómo funcionaban las cosas.
Desde niño me gustaba desarmar los carros de control remoto para descubrir qué tenían por dentro, entender cómo funcionaban y, muchas veces, intentar hacerles alguna adaptación.
No siempre había algo dañado que reparar. A veces simplemente quería saber qué pasaba si cambiaba algo, conectaba otra cosa o modificaba alguna pieza.
Y esa curiosidad no se quedó solamente en los juguetes.
También recuerdo reparar cosas de la casa, como la sandwichera o la olla arrocera de mi abuela. En aquel momento no imaginaba que esa curiosidad terminaría convirtiéndose, años después, en mi profesión.
Luego llegaron las computadoras
Con el tiempo empecé a interesarme cada vez más por las computadoras.
En 2009 trabajé en un cibercafé, una experiencia que me permitió estar constantemente rodeado de computadoras, aprender mucho más sobre ellas y comenzar a realizar una que otra reparación.
Cada problema era diferente y cada equipo que lograba solucionar aumentaba todavía más mi interés por la tecnología y la reparación.
2011: las reparaciones comienzan a tomar forma
Para 2011 ya había comenzado a “meter mano” de una manera mucho más seria.
Empecé realizando reparaciones desde casa. Al principio eran trabajos relativamente sencillos, pero poco a poco comenzaron a llegar más equipos y también problemas más complicados.
Con cada reparación aparecía algo nuevo que aprender.
Pero había algo que siempre me llamaba especialmente la atención: no quería limitarme solamente a cambiar una pieza dañada. Quería entender por qué había fallado y cómo podía repararse.
Esa forma de trabajar fue llevando las reparaciones tradicionales hacia algo mucho más técnico.
De reparar en casa a tener nuestro propio local
Después de varios años trabajando desde casa, en 2016 dimos un paso enorme: abrir nuestro local físico en San Isidro de El General, Pérez Zeledón.
Tener nuestro propio espacio permitió recibir más clientes, invertir en mejores herramientas y continuar capacitándonos.
También comenzaron a llegar casos cada vez más complejos: celulares que no encendían, equipos con cortocircuitos, problemas de carga, daños en placas y dispositivos que incluso ya habían pasado por otros talleres.
Eso nos obligó a evolucionar.
Las herramientas fueron cambiando, apareció el microscopio como parte fundamental del trabajo y las reparaciones tradicionales dieron paso a la microsoldadura y la reparación avanzada de placas electrónicas.
Con los años comenzamos a realizar trabajos cada vez más especializados, incluyendo diagnóstico electrónico, reparación de pistas y pads, reballing, trabajos sobre CPU y memorias, BIOS y recuperación de equipos con fallas complejas.
Más de 10.000 reparaciones después
Hoy TITANCELL es un laboratorio de microelectrónica en Pérez Zeledón, especializado en diagnóstico y reparación de celulares, iPhone, computadoras, consolas e impresoras.
Además, hemos incorporado servicios de desarrollo y programación.
Después de tantos años de trabajo, aprendizaje y capacitación, hemos superado las 10.000 reparaciones realizadas.
Sin embargo, probablemente lo más curioso de toda esta historia es pensar que todo comenzó mucho antes de tener un negocio, un local o un microscopio.
Comenzó con un niño desarmando un carro de control remoto simplemente porque quería descubrir cómo funcionaba.
Y, de alguna manera, sigo haciendo exactamente lo mismo.
Solo que ahora las piezas son muchísimo más pequeñas.
Este es solo el comienzo
Con este artículo inauguramos el blog de TITANCELL.
Aquí queremos compartir parte de lo que ocurre todos los días detrás del microscopio: reparaciones reales, diagnósticos, casos difíciles, consejos, tecnología y experiencias acumuladas durante todos estos años.
Porque detrás de cada equipo que llega al laboratorio hay un problema diferente que resolver y, muchas veces, una historia interesante que contar.
Bienvenidos al blog de TITANCELL.
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